OPINIÓN

El Comuneros debe ser repuesto

La triste historia del mayor despojo al deporte paraguayo sigue vigente. El estadio Comuneros, recinto obligado de los mayores acontecimientos del quehacer deportivo nacional y de los máximos espectáculos internacionales de todo orden (deportivo, artístico, cultural, religioso, etc) hace más de treinta años fue borrado del ambiente asunceno del que era hasta su demolición definitiva, todo un emblemático ícono.

La Confederación Paraguaya de Básquetbol con todo derecho ha demandado ante la justicia a los responsables de esta injusticia y les ganó en todas las instancias, incluso con fallo definitivo e inapelable de la Corte Suprema de Justicia.

Pero siguen pasando los meses y los años y no hay resarcimiento. Y ante los ojos sorprendidos de un mundo en el que las autoridades gubernativas se esmeran y se esfuerzan para crear infraestructura deportiva y dar todo el respaldo que se merece por todo lo que ofrece y representa al deporte, Paraguay aparece como una excepción donde el Estado no sólo no se ocupa ni se preocupa por esta actividad, sino que aparte de dejarla de lado, descargando toda las responsabilidad de su atención a la iniciativa privada;  la castiga con actitudes inverosímiles como la comentada.

Es hora que de una vez por todas se ponga punto final a esta triste historia y que se le de al básquetbol el justo resarcimiento por tanto perjuicio. La propia ley obliga a la Municipalidad de Asunción a hacerlo. La comuna no debe dilatar más ni enlodar la cancha para esquivar el cumplimiento de esta obligación, para lo que es lenta como una carreta, no utilizando la agilidad de trámite y procedimiento que muestra en casos como el que afecta al club Olimpia, cuyas instalaciones estuvo a punto de rematar.

 

Pedro García Garozzo, director de Corporación  Deportiva Fénix